Pensar que el matrimonio sin hijos es como un jardín sin flores, pudiera ser un error en estos días. Según estudios recientes se concluyó que las parejas que no han procreado son más felices que los que tienen bajo su cargo uno o varios críos.

Tal es el caso de Liliana Avendaño, que aunque no se considera infeliz, cuenta que su día a día gira alrededor de su hijo de 2 años y su bebita de 6 meses de nacida. "Mientras le doy la leche a Nina, tengo que lidiar con Mateo para que termine su comida. Creo que los hijos te pueden hacer feliz, aunque el 99% del tiempo hay que estar pendiente de ellos. Mi vida era más sencilla cuando no los tenía".