La violencia emocional y verbal puede ser más nociva y lastimar más que un ataque físico. El golpe no deja huellas en la piel, pero puede romper el alma y acabar con la autoestima. Hay que tener cuidado con lo que se dice y estar listos para dejar a quien suele herirnos con palabras."¡Eres una tonta!", "¡No puedes hacer nada bien!", "Sólo dices tonterías", "Si quisiera podría encontrarme a alguien mejor que tu". Estas son algunas frases de alguien que acostumbra maltratar a su pareja y llegan a darse casos, a fuerza de repetirse, que la persona agredida termina por aceptarlo y llega a pensar que efectivamente es estúpida y que no puede hacer nada bien, con lo que su autoestima queda destrozada.






















