Acariciar te ayuda a desarrollar tu capacidad de sentir placer y de relacionarte con los demás, y dar por hecho que ya estás en una relación estable en ocasiones hace que vayas perdiendo las maneras de acercarte a tu pareja.

La distancia con la pareja viene de la mano de la monotonía y el estrés. Al sentir segura a tu pareja modifica tu forma de expresarte hacia ella, la búsqueda por la conquista pasa a un segundo plano y los abrazos y los besos van disminuyendo en la cantidad y en la intensidad.

Una demostración de afecto físico
, lo mismo te ayuda a anular un dolor en tu cuerpo o a nivel emotivo o te puede elevar la autoestima al hacerte sentir la persona más importante para tu ser más querido.

En más de las ocasiones, los hombres piensan que esta forma de contacto físico solamente va relacionado al momento de tener actividad sexual o bien, que es signo de debilidad de carácter. Por el contrario, para las mujeres, el no recibir caricias es una señal de abandono o distanciamiento.

En pareja, se requiere de una práctica continua de contacto físico.
Es el factor que permite estrechar la comunicación a niveles de bienestar perdurables al tener armonía renovada a cada momento en la relación.

Evita que la soledad o la sensación de abandono sea una constante en tu relación.

Abraza y acaricia a tu pareja, déjate sentir y recupera la intensidad perdida. La energía debe fluir y los cuerpos se cargarán del otro.

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¿Cuántas veces al día abrazas a tu pareja?
¿Le das la mano para caminar?