Mujeres dominantesSegún expertos este tipo de relación se presenta con mujeres altamente dominantes y hombres con un pasado de sumisión sobre todo ante el género femenino. Explican que seguramente en su infancia tuvieron una madre altamente sobre protectora o autoritaria y la figura del padre estuvo ausente o bien también fue débil.
Las mujeres que juegan el rol masculino, en muchos casos, no desarrollaron el instinto materno, por lo cual se siente incapaces de criar a sus hijos y por igual, son incapaces de hacerse cargo de una casa. Son dos imanes que se atraen, pero paradójicamente tampoco aceptan su condición por las formalidades sociales, familiares y psicológicas que rigen su relación.
De forma inconsciente ambos se buscan, se seleccionan y se relacionan para concebir así una pareja con roles invertidos.
La Dra. Violeta Farfán Márquez, miembro del Consejo Técnico de la Licenciatura en Psicología del IIPCS asegura que si la pareja asumiera sus respectivos roles de forma honesta y basado en un convencimiento mutuo, no existiría gran conflicto. No obstante, en el terreno real esto casi nunca se presenta.
¿Una pareja con los roles invertidos puede ser exitosa?
Los especialistas del IIPCS han detectado que los hombres que viven este tipo de relación la asumen con humillación, se sienten impotentes y devaluados. "Lo peculiar es que cuando un hombre que vive el rol invertido encuentra un empleo, la mujer hará todo lo posible por 'boicotearlo', porque en sus adentros a ella le conviene desde el punto de vista emocional este tipo de relación, aunque suene contradictorio", explicó la Dra. Farfán.
Más de la mitad de las parejas con roles invertidos terminarán divorciados, sin embargo, este escenario con toda certeza se repetirá en el futuro, porque tanto el hombre como la mujer buscará otra pareja con características similares.
Psicólogo consideran que es muy factible que estas relaciones funcionen, sin embargo es casi imprescindible que ambos acudan a una terapia psicológica para comprender su historia como personas. Claro que no es infalible, pero en muchos casos las parejas mejoran sus relaciones e incluso comienzan a desarrollar los roles propios de su sexo.
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