Para darle variedad a los encuentros sexuales acaba de salir al mercado un libro que invita a tener relaciones en una hamaca llamada chinchorro, un poco más pequeña y flexible que la tradicional. El libro presenta la opción de 60 maneras para colgarse y amarse plenamente.

Carlos Torrealba, doctor en Ciencias Políticas y Sociales decidió adentrarse a los temas íntimos donde ubica a la sexualidad como un lenguaje y el escenario es el que se modifica. Un pedazo de tela colgante conocido en Venezuela como chinchorro: "La cuna para el latinoamericano. Es su sala de parto, su cuna, donde hacemos el amor, es la mortaja. Es un elemento fundamental, aunque no lo veamos", sostiene el escritor.

Así nació el "Chinchorro-sutra", manual teórico y práctico sobre el amor y su expresión en el acto sexual, al ritmo del balanceo suave y constante de una hamaca.

Este método quizá inspiró a algunas camas tántricas o columpios que se venden en varias sex shops, pero con este tipo de hamaca no será necesario acudir a una tienda erótica para adquirirlo, al menos para los venezolanos, ya que en casi todas las casas de ese país cuentan con un chinchorro.

"El chinchorro tiene un mundo de posibilidades. Te puedes agarrar de cualquier parte, con los pies y con las manos. Y es anatómico: da igual si eres gordo, flaco o estás bien dotado", explica el autor.

Algunas de las 60 posiciones que sugiere el libro son "el perrito sabanero", "el tractor", "el herrero", "la ribereña" o "el alcabarán", por citar algunas.

En otros países latinoamericanos existe el uso de la hamaca, quizá no haya chinchorro, pero sí la imaginación para balancearse al momento del sexo.

No nos queda más que esperar la llegada del libro para ilustrarnos en esta nueva arte amatoria.