Así como no hay una mujer igual a otra no hay una receta infalible que prenda a las mujeres; algunas son muy complicadas y otras más son sencillas y sutiles. Saber lo que ellas quieren no es fácil, por eso hay que experimentar, hay que conquistarlas y conocerlas, labor que llevo realizando por años y que ahora me permito compartir con ustedes.

A lo largo y ancho de mi vida he conocido diversos tipos de mujeres: exigentes, comprensivas, generosas, tímidas y entregadas y he descubierto que los deseos femeninos tienen muchas distinciones y varían con lo que deseamos normalmente los hombres.

Ellas son más sensuales que sexuales
. Hay que distinguir muy bien esta diferencia. Mientras que la excitación masculina se concentra básicamente al momento del coito, ellas tienen que llevar un proceso previo para excitarse. Los besos y caricias previas son fundamentales para encender a tu chica. Tómate tu tiempo y bésala por todo el cuerpo, no olvides ninguna parte.

Acaricia su espalda, bésale el cuello, los hombros y detente un buen tiempo en esa zona. Las prisas no entran en este ejercicio. Esto permitirá que la mujer se excite y lubrique. El sexo no debe ser reducido solamente a un acto de entrada por salida. Muchas mujeres me han dicho que los juegos preliminares pueden ser tan o más importantes que el climax.

El cuerpo de la mujer posee un gran número de zonas altamente eróticas. Prueba las orejas, el cuello, los brazos, las manos, la espalda, la entre pierna, los muslos, los pies, los labios, la cara, la cabeza. Cada parte le brindará sensaciones diferentes y cada mujer vibrará de forma diferente con cada una de las zonas erógenas, por eso digo que ninguna es igual a otra, habrá alguna que le gustará que beses sus pies y otra preferirá que le beses la espalda. Experimenta.

Una vez exploradas esas zonas ya puedes dirigir tus baterías al pecho, pero no los trates con rudeza. Los besos y caricias ofrecen sensaciones muy placenteras.

Y pasada cerca de una hora de juegos previos verás que ella te pedirá, ¡lo mejor!