Ninguna otra sustancia tiene el poder que ostenta este en las mujeres. Parece que nos convierte en seres distintos: más atrevidas, más bohemias, más dispuestas y sobre todo, más cachondas.

Es difícil que no se entable una buena conversación si hay vino de por medio. Pero a las mujeres que no nos cuesta hablar, cuando bebemos además nos ponemos interesantes y nos asaltan dudas existenciales que nos hacen casi irresistibles a los hombres.

Cómo elegir un buen vino

    Por Gabriela Casavantes, Esmas.com
    Tu familia requiere un buen vino en la mesa y las fiestas decembrinas son momento de hacerte a ti y a los tuyos un homenaje y comprar ese vino que han querido degustar desde hace tiempo. Los blancos, los espumosos y los dulces son buenas opciones, pero debes tener en cuenta los alimentos que acompañarás y los gustos de quienes se sentarán a la mesa.

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    Botanas
    Para el jamón, los quesos, las aceitunas, etcétera, son un excelente complemento los vinos rosados, los tintos y los amontillados como el Jerez y el Manzanilla.

    Pastas
    Los que mejor les quedan son los vinos rosados, los blancos jóvenes, aromáticos y frutales, con crianza, como un Macabeo, Sauvignon Blanc o un Verdejo, o también los tintos jóvenes o de crianza en barrica.

    Carnes rojas
    Un vino tinto bien elaborado, robusto, potente y con concentración, crianza o reserva de Rioja, Ribera del Duero, Priorato, Somontano, Penedès. Para una carne al horno o condimentada, un vino tinto con crianza en barrica prolongada, Tempranillo, Garnacha o Cabernet.

    Aves
    Puedes acompañarlas con diferentes tipos de vino, uno tinto no demasiado robusto pero con suficiente cuerpo y aroma frutal, es decir, un Tempranillo, Semicrianza, reserva de Cabernet Sauvignon o Merlot. También puedes elegir un vino blanco joven, con frescura, cuerpo, aromas cítricos y adecuada acidez, no fermentado en barrica, como un Chardonnay.

    Pescados
    No es indispensable un vino blanco, también queda muy bien uno tinto o uno rosado. Para los pescados de sabor fuerte, uno blanco fermentado en barrica como un Sauvignon Blanc o un Chardonnay.
    Mariscos
    El que mejor los complementa es un vino blanco joven como Albariño, Verdejo o Godello.

    Postres
    Los pasteles, dulces y postres se acompañan muy bien con los vinos blancos ligeros, como los Moscatos o Málaga, que son extraordinarios para disfrutar lo dulce.



A veces el beber vino es inconciente, pero otras es totalmente premeditado. Como cuando citamos a una cena romántica ¿qué lleva la gente? Vino, por supuesto, pues sabemos el efecto que éste causará.

Lo más importante es que ese encanto de la charla y la seducción de las que somos capaces cuando bebemos no se pierda, que ese tipo de magia perdure y se disfrute, que se le saque provecho.

No digo que esa cochendería nos haga tener el mejor sexo de nuestra vida, pues seguro nuestras habilidades motrices no son las mejores, pero al menos el saborcito que deja una cita con una charla interesante y una seducción que toma su tiempo es el mejor premio y augurio para algo explosivo.

¿Y cómo te sientes cuando tomas vino?