Si no me cela es que no me quiere. Vaya respuesta que me dio una amiga cuando le pregunté si su novio era posesivo. Los celos son necesarios, tienen límites, son normales, o es una enfermedad.

Los celos son parte de una relación, y aunque no sólo se dan en la pareja, en esta ocasión sólo tocaremos la manifestación que se da en una relación hombre-mujer.

El temor a que comparen, a que conozca a alguien, o a perder a la pareja son algunas de las situaciones que nos llevan a sentir celos.

Si no hay un tercero en discordia y sólo es parte de la imaginación de una persona, los celos se vuelven patológicos, lo que ocasiona furia, dolor, exaltación, discusiones que pueden terminar la relación. La persona celosa se siente dueña de la otra, lo que crea ya un sentido de posesión. Eso de ver a alguien como tuyo es un problema, si tu pareja está contigo es por gusto, nunca debe de estar por obligación.

Los celos patológicos puede ser sumamente peligrosos y llevar a situaciones extremas, "si no es mío ya no será de nadie". Parece película de terror, pero muchos casos de violencia física y sicológica están ligados a los celos.

Hay estudios que indican las diferencias entre hombres y mujeres: los primeros tienden a reaccionar con ira y agresividad, además de que les preocupa que su mujer les sea infiel sexualmente. En el caso de las mujeres, reaccionan más con depresión e impotencia; y les preocupa más que su pareja les sea infiel de forma afectiva.

También los celos pasan mucho por la inseguridad. Quizá la chica o el chico han sido traicionados anteriormente y eso los lleva estar a la defensiva tomando papeles similares a los del agente 007. Checan los celulares, revisan los estados de cuenta, o aparecen de repente en los sitios de trabajo.

Esto puede llegar a ser muy incómodo y molesto. Lo mejor es llegar a un diálogo donde se externe el problema y evitar que se repitan estas escenas.

Yo creo que todos somos celosos, la diferencia es en que algunos los manifiestan y otros lo saben ocultar ¿Tú, qué tan celoso eres?

Infieles y sus "motivos"

    Infidelidad por sexo:
    Por insatisfacción, por probar algo nuevo o algo distinto, o simplemente porque alguien nos gustó y el instinto es animal. La atracción llega a consumarse y después el fantasma de lo que hicimos o pasó acaba por traicionarnos.

    Aceptación personal:
    Puede ser que en una relación una de las partes haga sentir menos a la otra y esta para mostrar su valía lo haga frente a otra persona para buscar aceptación propia e incluso de la pareja. Pero al final estará usando a un tercero.

    Crisis de la media edad:
    Cuando una pareja ha pasado casi toda su vida adulta junta hay una estrecha complicidad que se puede convertir en infidelidades de ambas partes, muchas veces es para sentirse de nuevo deseado o joven, otras porque la relación ya no es amorosa, si no amistosa.

    Venganza:
    Un sentimiento muy peligroso, seguro herirá a las dos partes. Surge después de que una de las partes se da cuenta, se entera o se lo dice la otra de una infidelidad, el grado de venganza dependerá de la traición. La parte afectada buscará cualquier oportunidad para herir a quien se lo hizo.

    Chantaje:
    Esta forma es mucho más complicada, se da regularmente cuando una de las partes intenta impedir que su actual pareja se entere de algo del pasado. Al final, regularmente se acaba enterando del pasado y de lo que hizo para impedir que lo supiera.

    Affair de oficina:
    El más normal, porque se pasa demasiado tiempo cerca de alguien y de la confianza se da algo más físico, los involucrados creen que nadie lo nota, pero esa química cualquiera la huele y ciertamente termina por ser pública.

    Despedirse de la soltería:
    Hay mucha historias al respecto, tanto de hombres como de mujeres que apunto de casarse arman viajes o salidas con strippers llegando a tener sexo con ellos, lo cual marca un antecedente en la relación o incluso llega a no concretarse.

    Affair en el inter:
    Es cuando la pareja se separa y en medio alguno o ambos buscan calor en otra parte. Esta situación puede acabar definitivamente con la situación o darles una nueva perspectiva de que cómo quieren reiniciar.

    El fortuito:
    Por soledad, desesperación, enojo, ira, frustración o lo que sea, muchas veces se llega a engañar a la pareja como una manera mal dirigida de mostrar esos sentimientos, lo cual agrava cualquier mala situación que se esté pasando.

    Por poder:
    Suele sucederle sobre todo a los hombres, que buscan reconfirmar o demostrar su hombría en la oficina o frente a sus amigos u otros hombres, que se embarca en conquistar a quienes están bajo su mando. Aunque no lo ubica como traición, siente que no tiene nada que ver con su pareja.