
Por Patricia Leavy, PhD
Varios años atrás vi a mi prima con su nuevo esposo, el amor de su vida, a quien conoció en línea. Nunca antes la había visto tan feliz. Si mi prima, divorciada, de unos cuarenta y algo, madre de dos, pudo encontrar una relación tan maravillosa en línea, tal vez tú también puedas. Yo misma no sabía que conocería a mi esposo al día siguiente de unirme a un servicio de citas online.
Antes de adentrarme en las citas en línea me tomé un tiempo para reflexionar en mis relaciones pasadas. Cometí muchos errores, como rutina elegía a personas que no podían darme lo que realmente quería, me conformaba con menos, y los culpaba a ellos por mi insatisfacción. Sufrí las consecuencias de tratar de sustituir con amor 'bajo en grasa' el amor verdadero. Una vez que me di cuenta de mi propio rol sobre mi "mala suerte", estaba lista para fabricarme un poco de nueva suerte.
Me uní a un sitio para citas en línea y en unas horas estaba siendo bombardeada por innumerables emails de posibles prospectos. Mientras comencé a revisar los perfiles de estos caballeros en espera, me horroricé. Estos hombres, evidentemente, ¡no habían leído mi perfil! Por ejemplo, yo ya tenía un hijo, pero muchos de los perfiles de estos hombres indicaban que nunca querrían tener niños. También había listado la política (y qué partido) como algo muy importante, y muchos de estos hombres no tenían gusto por la política o estaban usando el color incorrecto el día de las elecciones.





















